BIOGRAFÍA

Soprano y pedagoga, Grete Busenius Brito es inquieta, sensible, determinada y voluntariosa, pero por sobre todo, es una mujer de escenario y proyectos. “Plenitud” es como define lo que siente tanto cuando su voz se despliega en el escenario, como cuando dirige una obra. “Me lleno de energía  y de una  sensibilidad en la que estoy conectada con todo lo que me rodea. Son momentos en que mi cuerpo, alma  y mente están presentes en grado superlativo. Estoy atenta a todo y me emociona que todo funcione como una máquina perfecta. Es adictivo”, comenta. 

Se licenció en Música, con mención en Drección coral y, paralelamente, canto lírico en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y fue estudiante visitante del Conservatorio de Colonia y Wuppertal, Alemania. Con una mente curiosa e incansable, sus estudios también abarcan otras áreas: se tituló de  Pedagoga Teatral en la Pontificia Universidad Católica de Chile, y en 2016 realiza un Master en Dirección de Protocolo, Relaciones Institucionales y Organización de Eventos en la Universidad de Barcelona, España.

Sin embargo, a pesar de contar con tanto mundo por delante por el que seguir camino, tomó la difícil decisión  de volver a Talca y apostar por el mayor reto de todos: formar una gran familia junto a su esposo, el arquitecto Rodrigo Gutiérrez Lecaros con quien hoy tienen tres pequeñas hijas: Leonor, Dominga y Agustina.

Dueña de una voz de soprano lírica ligera o de coloratura, con muy expresivos agudos y sobre agudos, ha participado en variadas óperas, conciertos y galas líricas, y ha dado vida a distintos personajes a lo largo de Chile.  La operetta y la ópera bufa, son las que más la identifican por ser “la justa medida entre la música y el teatro, y porque nos hacen reír de nosotros mismos”, comenta.

Su gran versatilidad artística y notables dotes actorales la han llevado también a dirigir y a realizar la dramaturgia de una serie de espectáculos que fusionan diversas áreas de canto lírico con recursos teatrales. Dichas obras, gracias a la combinación de música, belleza, sensibilidad y mucho humor, han logrado encantar al público y, sobre todo, a los niños.  Un muy buen ejemplo de esto es la obra “Enredos en la ópera”, estrenada en 2017 en el Teatro Regional del Maule, con gran éxito de público, excelente acogida por parte de los colegios y profusos elogios de la prensa especializada nacional. 

Como directora, regisseur y/o gestora de proyectos, Grete es infatigable, de gran capacidad organizativa y ejecutiva. “Me apasiona la dirección de ópera, porque hay una historia que contar, hay personajes a quienes dar vida y hay un contexto histórico y social que reflejar, que en muchas ocasiones, no está muy lejos de la actualidad”, comenta. “El poder utilizar el repertorio dramático flexibiliza la posibilidad de poner en escena temas propios y contingentes, que a su vez, logran acercar a nuestra comunidad a la ópera, a la música, al teatro, al diseño. Cada vez que se interpreta una obra, se incentiva al espectador a cultivar una mirada crítica sobre su realidad, la sociedad y el espectáculo” explica.

En el desarrollo de su carrera también ha dedicado gran parte de su energía a la docencia. Ya antes de titularse, trabajó de la mano de la soprano, arquitecta  y regisseur Miryam Singer, como asistente, en los comienzos de la ópera UC, haciendo diversas labores dentro y fuera del escenario. En el año 2009, comenzó a desempeñarse como docente del “Taller de Dirección coral y técnica de ensayo”, capacitación prestada a profesores de música de la Región Metropolitana. Entre los años 2009 – 2011 tuvo a su cargo la ayudantía del maestro Alejandro Reyes Van- Eweyk. Más adelante, en el año 2015 toma la docencia de la cátedra “Cultura general musical” de la Escuela de Pedagogía de la Universidad Santo Tomás. Entre los años 2016 – 2018 se desempeña como docente en el equipo de la certificación: “Afectividad, sexualidad y Familia”, de la escuela de Teología y Filosofía de la Universidad Católica del Maule. En la universidad de Talca ha tenido a cargo cátedras como “Canto”, “Canto y Actuación I y II”, “Fonética Alemana”, Fonética Italiana”, “Gestión de proyectos culturales”, “Producción de eventos culturales”, “Taller de Actuación”, Además de las clases de canto que realiza desde el año 2018 en el Conservatorio de música de la misma universidad.

Actualmente está empeñada en uno de sus desafíos más demandantes y complejos: quiere abrirle un espacio de trabajo en la región del Maule a los artistas de las artes escénicas y la música, en principio. Para ello acaba de crear la fundación Trueno, la cual generará producciones de ópera o teatro musical, diseñadas para educar en el arte llegando  constantemente al público escolar y, ocasionalmente, a público general.  “Quiero abrir ventanas, quiero colaborar para que las personas que no tienen acceso puedan tenerlo. Mi norte es formar audiencias, porque aspiro a que respetemos y valoremos el trabajo de los artistas como el de cualquier otro profesional”, recalca. “En Talca existe un polo de desarrollo de gran potencial de talentos musicales y plásticos. Es una ciudad universitaria, pero no se hace muy visible aún. De esta región tenemos grandes voces en el extranjero. Los artistas emigran porque en Chile no hay oportunidades. Tenemos que trabajar para revertirlo”, enfatiza.

El arte y la cultura nos hacen desarrollar una mente critica, analítica, asertiva y menos violenta. Las artes son las que realmente dan cuenta de quiénes somos, cómo habitamos en el mundo. Entre ellas, la música es complejidad, mística, belleza; la música es lúdica, desarrolla habilidades y sensibilidades. La música es una gran ciencia exacta, es la matemática del tiempo.  Vibro cuando veo a una persona conmoverse con la música, y despertar a un universo más grande que el que le presentan a diario”, concluye.

Por Pame Acevedo Cáceres